Si hay algo que envidio de algunas personas, es la capacidad para expresar sus sentimientos, sensaciones y emociones tan natural y abiertamente, que parece que su corazón es el que habla. Es una envidia sana, pero muy necesaria.
Desde que tengo uso de razón he intentado expresar lo que siento, lo que pienso, pero lamentablemente solo he llegado a expresar con claridad y firmeza mis convicciones, en lo que creo, como veo la vida, pero más allá de eso, no. Nada de expresar sentimientos o emociones, nunca he podido, aunque muchas veces quiera y lo necesite. Recuerdo cuando era chica y me caía jugando o haciendo el tonto, nunca pero nunca me ponía a llorar, aunque me doliera, me aguantaba... era ''valiente''; creo que eso era porque siempre escuchaba a mi abuela decir ''hay que ser fuerte, no hay que parecer débil ante los demás''; seguramente ese era un buen consejo para alguien de su edad, que había vivido un sin fin de cosas, que le había dado vuelta la cara al destino... pero en cambio, para una niñita que recién se estaba formando como ''pequeña personita'' y empezaba a sentir ''cosas'', no. Lamentablemente me quedé con esa idea hasta el día de hoy, y me ha afectado lo suficiente en mis relaciones personales, como para hacer de vez en cuando este tipo de mea culpa, por ejemplo; siempre he sido esa ''buena'' amiga, esa que da buenos consejos, que le gusta escuchar lo que le pasa al otro, incentivarlos a que no se guarden lo que sienten o lo que les pasa, etc; pero cuando se daban vuelta los roles, simplemente no podía y cada vez que necesitaba contar algo o expresar algún sentimiento, lo hacía a medias. Jamás, jamás, jamás he sido lo suficientemente sincera con los demás e incluso conmigo misma, con respecto a las cosas que siento, a esa ''emocionalidad'' tan humana; ni si quiera con los amigos más cercanos o con parejas... lo he intentado, pero simplemente no he podido, me he sentido amenazada, sigo pensando que es una forma de mostrar mis debilidades, mis temores, mis fantasmas, que muchas veces no me dejan dormir, pero también sé, que es algo estúpido y autodestructivo (y que me aterra). Prefiero seguir escondiéndome en esa coraza que formé desde muy pequeña, donde nada me afecta, donde cada vez que pasa algo lo suficientemente heavy como para que a cualquier persona ''normal'' le afecte de una u otra forma, me mantengo circunspecta. Eso los 300 días del año, en los días sobrantes (como hoy), tengo esa necesidad natural de contar lo que me pasa, antes de que explote y termine en algo peor, como tratar mal a alguien o rabiar mucho hasta amargarme total y completamente. Pero... y a quien le voy a contar? , a esos amigos con los cuales jamás me he abierto emocionalmente? , a mis viejos que no entienden absolutamente nada de lo que hago? , a mi hermana chica de 11 años? , a algún tuitero/a que no tenga nada más que hacer que escuchar a una pobre hueona fría y calculadora? o a esa persona que no conozco hace mucho y que aún así he tenido más intimidad emocional con ella más que con nadie, en años? , la verdad es que no lo sé, me da igual a quien le cuente, con tal de que me libere, me da igual.
Quizás y solo quizás, sería más fácil tomar mucho alcohol, curarme y ponerme a hablar hueás al punto de que ya no sea consciente de que tengo que reprimir esos sentimientos para no sentirme débil y hable y hable y hable desde lo que realmente siento y no desde mi cerebro frío y calculador... pero los curaos jugosos y sentimentales dan lata y pena, además de ser vacíos, así que no me queda otra que dejar esa estupidez y de verdad mostrar y expresar lo que siento, incluso aunque nadie me quiera escuchar.
Es algo de lo que tengo que convencerme, me guste o no, lo necesito para mi paz interior y mi sanidad mental, liberar esa pena, culpa, rencor, amor, etc. Y aunque tenga que llorar horas frente a una persona, llegando a ser patética y dando lástima, lo haré... lo quiero y lo necesito, así como también necesito a esa persona que sea capaz de aguantar todo eso, que me aconseje o que simplemente me escuche, no diga nada y me haga cariño en el pelo, dándome toda la tranquilidad y paz que siempre he necesitado, como si fuese una niña a la que necesitan decirle que ''todo está bien''.
Cuando logre eso, me sentiré lo suficientemente plena y me reiré de haber pensado así tantos años de mi vida, desaprovechando a tanta gente linda que hasta el día de hoy me ''odia'' por cosas que hice o no dije, por no darles la oportunidad de que entendieran porque hago las cosas. Si en el fondo esa capacidad de expresar sentimientos y emociones, es lo que nos hace humanos y nobles, y yo no puedo seguir creyéndome una robot sin sentimientos, porque evidentemente me está pasando la cuenta.